Entre la medicina y la voluntad de Dios
- Yazmin Espinoza
- 9 dic 2021
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Yazmín Espinoza
Eran las 23 horas del pasado 28 de octubre cuando Jessica Cristel Ovando Acosta de 27 años era trasladada de urgencia a bordo de una ambulancia al Hospital Regional “Gustavo A Rovirosa”, en estado crítico. Había sufrido un aparatoso accidente mientras circulaba en una motocicleta sobre el km 11 de Villa Ocuiltzapotlán junto a su acompañante quien era conducida a la par, al SEMEFO.
“Ella presentaba desprendimiento de la base del cráneo de la columna cervical, una lesión considerada altamente mortal. Normalmente cuando un paciente tiene este tipo de lesión es 95 por ciento probable que se quede en el accidente”, apuntó Luis Enrique Gutiérrez Herrera, médico adscrito al servicio de Cirugía de Columna del hospital quien es especialista en Traumatología y Ortopedia con Alta Especialidad en Cirugía de Columna.
El caso de Jessica es considerado por el experto como uno de los pocos que se encuentran entre límite de la ciencia y la espiritualidad pues las condiciones en las que la joven de 27 años ingresó al nosocomio, le habrían costado la vida en cualquier momento al menor paso en falso.
Tras una serie de estudios y valoraciones médicas prioritarias, 23 días después del accidente Jessica fue intervenida quirúrgicamente por Gutiérrez Herrera y un equipo de médicos especialistas en una exitosa cirugía de fijación occipito-cervical utilizando la técnica Harms, una de las muchas técnicas de estabilización quirúrgica C1-C2 consideradas de alto riesgo.

En su parte informativo emitido el pasado 3 de noviembre, la Secretaria de Salud en Tabasco (SSa) citó esta como la segunda cirugía del tipo realizada en la entidad en los últimos diez años.
Datos obtenidos a través de la dependencia apuntan que esta se realizó en un paciente femenino entre 2010 y 2011, bajo las limitaciones de los avances tecnológicos que en materia de osteosíntesis se tenían.
“No sé si hayan hecho otra y en caso de haberla hecho, si es que se hizo estoy totalmente seguro de que no se hizo con los implantes que utilizamos ahorita. Hace años no estaban estos implantes son relativamente nuevos, entonces si en algún momento se hizo alguna cirugía de este tipo no fue con la instrumentación que se le hizo a Jessica de eso estoy totalmente seguro”, expuso Gutiérrez Herrera.
La modernización del material quirúrgico aporta al paciente un mayor porcentaje de estabilidad al ser más seguros a los utilizados 20 o 30 años atrás, que entonces eran elaborados de acero y que en ocasiones producían reacciones o el rechazo de los dispositivos mecánicos. Actualmente estos son elaborados de titanio y de acuerdo con diversos estudios este tipo de componente produce menos reacciones en el paciente.

Con estos avances, Jessica fue sometida a la colocación de una placa en la base craneal en la región occipital, mediante barras que conectan al cráneo con la columna cervical, con la unión de tornillos fijos y multiaxiales de titanio, que atraviesan la primera, segunda y terceras vértebras cervicales.
Debido al politraumatizmo, presentará algunas secuelas como estrabismo derivado del sangrado que le provocó el severo golpe, además de la posibilidad de que no mueva al cien por ciento sus extremidades, “es un proceso largo, pero con rehabilitación estoy seguro que ella va a lograr controlar su tronco y va a poder deambular, caminar quizá con la ayuda de una andadera o de algún aparato especial pero ella se va a poder mover”, apuntó.
"Cuando llegué al lugar del accidente, mi hija ya no estaba... su amiga murió lamentablemente y en el lugar estaba un casco tirado y yo no sabía si mi hija o ella lo habían usado, pensé lo peor", reveló su madre Beatriz Acosta Marín
Es importante mencionar que el material quirúrgico empleado para la intervención de Jessica oscila entre los 180 mil pesos aproximadamente, además de una cirugía con un costo de 300 mil pesos, el uso de equipo de ventilación artificial utilizado en terapia intensiva, insumos hospitalarios, entre otros, que habrían representado un costo millonario para la familia de la paciente.
“Mira con sinceridad lo único que a mí me queda de todo esto, es la satisfacción de verla moviéndose, comunicándose, ella levanta la mano y me hace como un like, te lo juro que eso es algo que me llena. Es eso que hace que se sienta uno satisfecho, me genera mucha felicidad, no espero nada más”, agregó.
Por su parte, Beatriz Acosta Marín, madre de Jessica reconoció la labor de médicos, enfermeras y asistentes del hospital que contribuyeron en la atención de su hija, y destacó el trabajo realizado por el especialista.

En el equipo de destacados especialistas
Luis Enrique Gutiérrez Herrera, se suma a la nueva generación de destacados médicos que ha hecho su aporte en el ámbito de la traumatología y ortopedia. El originario del Estado de Chiapas, de 33 años de edad, es uno de los valores que emergen del Centro Estatal de trauma, cuenta con alta especialidad en Cirugía de Columna y Lesiones Raquimedulares realizada en la Clínica de Columna en el Hospital General “La Villa” del Dr. Manuel Dufoo Olvera.
De este modo, Gutiérrez Herrera sigue los pasos de destacados cirujanos como José Aguilar Romero, traumatólogo ortopedista y cirujano de mano que realizó el primer reimplante de mano en Tabasco al ex rector de la Universidad Popular de la Chontalpa, Ramón Figueroa Cantoral, quien fue atacado por cuatro delincuentes, que le amputaron la extremidad.
Así como de Héctor Isaías Palomino Romero, cirujano de mano y jefe de Traumatología y Ortopedia del Hospital Rovirosa, quien lideró exitosamente la primera transferencia de dedo del pie a la mano en 2019 a una menor de 4 años, así como la reconstrucción de mano en un menor de 8 años en 2017 por mencionar alguna de sus múltiples intervenciones en jornadas quirúrgicas de mano con el apoyo de Aguilar Romero.

De acuerdo a la Secretaria de Salud, en 2019 se atendieron 982 traumatismos craneoencefálicos que requirieron o manejo médico o manejo avanzado de la lesión, mientras que en 2020, ingresaron 665; es decir, 30 por ciento menos casos. En lo que va de 2021 se percibe una disminución en el número de atenciones por traumatismo de este tipo.
En lo que va del presente año, de acuerdo con el Boletín Epidemiológico de la Dirección General de Epidemiología (DGE), se han suscitado poco más de 2 mil 533 accidentes, el 60 por ciento ha sido de motociclistas.



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